28 de enero: Día mundial por la reducción del dióxido de carbono

Edmund Burke escribió hace mucho tiempo que nadie está más equivocado que quien no hace nada porque solo puede contribuir muy poco. Y es interesante recordarlo porque le da valor a las pequeñas acciones individuales humildes de cada día. Vosotros y yo no podemos solucionar el cambio climático, ni encarrilar el futuro de nuestra especie; pero podemos decidir cada día si nos traen en coche o venimos andando, en bici o en transporte público. Podemos decidir cada día si compramos naranjas traídas de Sudáfrica o Argentina o me conformo con un melón de Villaconejos, provincia de Madrid. Podemos decidir cada día si le hacemos publicidad gratuita a las marcas de ropa que toleran la explotación infantil, o elegimos alternativas quizás menos conocidas pero más respetuosas con los seres humanos y menos pendientes de los beneficios monetarios de sus accionistas. Hasta el análisis más pesimista de la situación estará de acuerdo en que los perdedores confirmados son los que no luchan, los que deciden no luchar porque saben que la guerra está perdida. Puede que, como especie, nuestro futuro esté ya comprometido, que hayamos perdido la guerra. ¿Pero no os gustaría ganar al menos una batalla?

Que nadie pueda decir que no hemos movido ni un dedo mientras todo se derrumbaba alrededor. Quedáis emplazados a una nueva escaramuza: día 28 de enero, día mundial por la reducción del dióxido de carbono.
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Fecha: 18/01/2018